Inferno, V, 129
Dejan caer el libro, porque ya saben
que son las personas del libro.
(Lo serán de otro, el máximo,
pero eso qué puede importarles.)
Ahora son Paolo y Francesca,
no dos amigos que comparten
el sabor de una fábula.
Se miran con incrédula maravilla.
Las manos no se tocan.
Han descubierto el único tesoro;
han encontrado al otro.
No traicionan a Malatesta,
porque la traición requiere un tercero
y sólo existen ellos dos en el mundo.
Son Paolo y Francesca
y también la reina y su amante
y todos los amantes que han sido
desde aquel Adán y su Eva
en el pasto del Paraíso.
Un libro, un sueño les revela
que son formas de un sueño que fue soñado
en tierras de Bretaña.
Otro libro hará que los hombres,
sueños también, los sueñen.
Jorge Luis Borges a La cifra (1981)
El tema del poeta és la literatura d’un altre poeta. M’agraden els jocs de miralls metaliteraris, els narradors que diuen mentides i que fan ficció dins la ficció, els personatges que juguen a ser autors, les històries inventades dins les històries de veritat. Per això m’ha agradat Si te dicen que caí (1973) de Juan Marsé: perquè el narrador és, alhora, protagonista i creador i la història són moltes mentides. Jocs de nines russes. La literatura és una gran falsedat i això és el que la fa suggerent.


